Mi perro siempre llegaba más nervioso de lo que salió al paseo, hasta que descubrí que el problema no estaba en él…
Con el aumento de la población humana y más urbanización, cada vez son menos los ambientes adecuados y adaptados para nuestros perros, calles repletas de ruido vehicular, veredas angostas, y un número significativo de familias que deciden incorporar uno o más perros dentro de sus casas. Y por otro lado, jornadas laborales extensas, poco tiempo para los espacios recreativos y un ritmo de vida tan acelerado que nos obliga a salir con prisa a pasear y entonces todo el paseo lleva un ritmo acelerado. Con este mismo ritmo, nuestros perros tienen que esquivar ladridos que provienen de rejas, bicicletas, patinetas, etc. Esto conlleva a un bombardeo sensorial para, una sobreestimulación y una presión de mantener un comportamiento estable en un ambiente que nunca fue pensado para ellos. Bajo este contexto, resulta poco probable generar un paseo libre seguro y tenemos más perros que están luchando o huyendo que perros en calma.
Seguro esto t ha pasado, pero déjame contarte que el problema no es tu perro y mucho menos que no sepa pasear, sino que la acumulación constante de estés lo mantiene en un estado emocional no saludable. Algunos de los errores más típicos son:
- Creer que tienen que tolerar todos estos estímulos.
- Buscar tener el control total de nuestros perros.
- Pensar que ese estado de alerta es un mal comportamiento.
Esto trae como consecuencia que llegamos a la plaza ya sobrepasados y por ende, cada situación compleja se ve mucho más exagerada porque el vaso está totalmente rebalsado, por eso tira, por eso ladra, por eso no te mira. Acá es cuando comienza a buscar sentirse mejor comiendo pasto, haciendo un hoyo, agarrando objetos del suelo y ¡Sorpresa! tampoco los dejamos…
Muy probablemente tu perro ya conoce la ruta más estable y los lugares donde puede estar más relajado, pero nosotros no le hemos dejado decidir, no le hemos escuchado y entonces, dejó de hablarnos.
El paseo libre no solo lo podemos encontrar a kilómetros de casa, porque la libertad no es sólo soltar la correa. Déjame contarte que no necesitas obediencia para que tu perro pasee tranquilo, necesitas observarlo, escucharlo y entenderlo, puedes mejorar mucho tu paseo en un ambiente adecuado.
Para poder entregar una buena experiencia a tu perro, uno de los primeros pasos es conocer perfectamente bien el entorno en donde vives ¡Hagamos un ejercicio!
- Imprime un mapa de tu entorno (o sale a caminar sin perro).
- Identifica las zonas críticas y píntalas de rojo.
- Identifica las zonas de tránsito y píntalas de amarillo (Aquellas donde es necesario pasar para llegar aun mejor lugar)
- Identifica las zonas tranquilas y píntalas de verde (Plazas abiertas, sitios eriazos, pasajes sin salida, estacionamientos vacíos, multicanchas o zonas verdes).
Mañana tu única misión será llegar a una zona verde tomando el camino más corto y darle largo a la correa, verás como tu perro es capaz de tomar buenas decisiones y buen ritmo de paseo.
¡Felicitaciones! Diste el primer paso, ya identificaste las zonas más seguras para tu perro, Ahora debes comenzar a interpretar su comunicación para tener claridad qué hacer en esas zonas.
Crear este mapa es solo el inicio de algo más grande, en el taller online de paseos en libertad te enseñaremos todo lo necesario para dominar la comunicación con y sin la correa, el lenguaje de tu perro, te enseñaremos a gestionar aquellos momentos más complejos e inesperados y a convertirte en el tutor tu perro necesita para sacar todo su potencial ¿Que esperas para inscribirte?
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